Hoy vino a casa Gaby, la madrina de Verónica. Hacía bastante que no nos veíamos ya que al vivir a 500 kmts. de Montevideo, no nos frecuentemos demasiado.Tiene 26 años y sin embargo, padecemos los mismos males o disfrutamos las mismas alegrías. Por momentos sentimos que nos regalan el mundo, por momentos nos sentimos en el infierno del Dante. Por momentos nuestra energía nos lleva a recorrer el mundo detrás de un sueño, por otros, no llegamos ni a la esquina aunque esté Chayanne o Richard Gere esperando por nosotras. A nivel de afectos, es tan cierto que una se siente tantísimas veces como una empresa de mudanzas, subiendo y bajando sentimientos a cada poco, nunca sabiendo a ciencia cierta donde estás parada. En micras de segundos podés pasar del amor al odio y viceversa. Aunque en realidad, me gustaría pasar a la indiferencia, pues la contracara ahí no es el amor. Juro que me encantaría colgar mi corazón –no otras partes de mi anatomía, esas las dejo a mi aire- y guardar en un cajón los sentimientos. Por eso diferencio el amor de la pasión, de la sangre caliente, de las sábanas húmedas, de las ganas de sexo puro y salvaje. Esto último es otra cosa, buenísima, pero otra cosa.
Hoy estuve –como casi todas las noches- en el blog de Simpulso. Me ha jodido el post “Promesas que no se cumplen”. Y no es que me haya jodido porque no le entienda, es que justamente porque le entiendo me jode. Parece la descripción de esa eterna guerra no declarada entre hombres y mujeres en defensa de una presunta “invasión”, o el miedo aterrorizante a no asumir un “compromiso”, que no lleva a nada¡¡ Un día lloras porque no le tienes y al otro jodes porque ha vuelto pero sientes que te invade, te oprime, te asfixia, te compra tu shampoo y tú como acto de “independencia”, te rapas la cabeza¡¡¡. Entonces, para qué vuelves?.-
Si llamás y querés interesarte por saber cómo está, si siente frío, si la está pasando bien o mal, o porque simplemente te sale del gorro llamarle y punto ¡vaya, eso es invadir terreno privado¡¡ eso es querer meterte donde no te han llamado y el otro te puede contestar o no, dependiendo del humor del día, la deuda externa o impositiva; ahora, si es él quien llama –hablo del post de Daniel el tachero, pero es obvio que generalizo y extiendo- y tú atendés como una pánfila pues te apetece oírle así estés en medio de una reunión, en la cola del super o en el último día del outlet, ¿qué sos? eres una reverendísima imbécil del traste¡¡¡ Que aquí no se aplica la ley del Talión de ojo por ojo, diente por diente. Porque definitivamente creo que muchas mujeres somos imbéciles –aquí hablo por mí exclusivamente, pero pueden adherirse otras correligionarias- y no captamos las “señales” que emanan del otro diciendo: “Oye, que tú estás cuando yo quiero que estés. De lo contrario, apaga y yéndote, eh?”.-
Vamossssss, reacciona cariño¡¡ es hora ya de ir utilizando la razón y no el puto corazón¡¡¡ Y si, estoy siendo vehemente¡¡