BIENVENIDA

Mostrando entradas con la etiqueta diario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diario. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de enero de 2009

Bronca

Hoy vino a casa Gaby, la madrina de Verónica. Hacía bastante que no nos veíamos ya que al vivir a 500 kmts. de Montevideo, no nos frecuentemos demasiado.
Tiene 26 años y sin embargo, padecemos los mismos males o disfrutamos las mismas alegrías. Por momentos sentimos que nos regalan el mundo, por momentos nos sentimos en el infierno del Dante. Por momentos nuestra energía nos lleva a recorrer el mundo detrás de un sueño, por otros, no llegamos ni a la esquina aunque esté Chayanne o Richard Gere esperando por nosotras. A nivel de afectos, es tan cierto que una se siente tantísimas veces como una empresa de mudanzas, subiendo y bajando sentimientos a cada poco, nunca sabiendo a ciencia cierta donde estás parada. En micras de segundos podés pasar del amor al odio y viceversa. Aunque en realidad, me gustaría pasar a la indiferencia, pues la contracara ahí no es el amor. Juro que me encantaría colgar mi corazón –no otras partes de mi anatomía, esas las dejo a mi aire- y guardar en un cajón los sentimientos. Por eso diferencio el amor de la pasión, de la sangre caliente, de las sábanas húmedas, de las ganas de sexo puro y salvaje. Esto último es otra cosa, buenísima, pero otra cosa.
Hoy estuve –como casi todas las noches- en el blog de Simpulso. Me ha jodido el post “Promesas que no se cumplen”. Y no es que me haya jodido porque no le entienda, es que justamente porque le entiendo me jode. Parece la descripción de esa eterna guerra no declarada entre hombres y mujeres en defensa de una presunta “invasión”, o el miedo aterrorizante a no asumir un “compromiso”, que no lleva a nada¡¡ Un día lloras porque no le tienes y al otro jodes porque ha vuelto pero sientes que te invade, te oprime, te asfixia, te compra tu shampoo y tú como acto de “independencia”, te rapas la cabeza¡¡¡. Entonces, para qué vuelves?.-
Si llamás y querés interesarte por saber cómo está, si siente frío, si la está pasando bien o mal, o porque simplemente te sale del gorro llamarle y punto ¡vaya, eso es invadir terreno privado¡¡ eso es querer meterte donde no te han llamado y el otro te puede contestar o no, dependiendo del humor del día, la deuda externa o impositiva; ahora, si es él quien llama –hablo del post de Daniel el tachero, pero es obvio que generalizo y extiendo- y tú atendés como una pánfila pues te apetece oírle así estés en medio de una reunión, en la cola del super o en el último día del outlet, ¿qué sos? eres una reverendísima imbécil del traste¡¡¡ Que aquí no se aplica la ley del Talión de ojo por ojo, diente por diente. Porque definitivamente creo que muchas mujeres somos imbéciles –aquí hablo por mí exclusivamente, pero pueden adherirse otras correligionarias- y no captamos las “señales” que emanan del otro diciendo: “Oye, que tú estás cuando yo quiero que estés. De lo contrario, apaga y yéndote, eh?”.-
Vamossssss, reacciona cariño¡¡ es hora ya de ir utilizando la razón y no el puto corazón¡¡¡ Y si, estoy siendo vehemente¡¡

martes, 23 de diciembre de 2008

¿Seguimos a nuestra intuición?

Hay algo que es más importante que cualquier opinión externa: tu propia intuición. Así opina al menos Merlina Meiler, y en lo que a mí refiere es así y no hay vuelta, la intuición no me falla nunca y la vida me ha dado muestras incontables de ello. El asunto entonces es, ¿por qué no siempre le doy bolilla?
La semana que transcurrió me dejó un retrogusto amargo, que se ha ido mitigando con el pasar de los días. Recuerdan el caso que comenté tiempo atrás de la niña abandonada? Pues bien, la pareja comenzó conmigo el trámite en medio de una serie de hechos: la niña es pupila en un orfanato del Estado; pisé aquél sitio –precioso en cuanto a calidad y atención- y los niños se me prendían a la falda diciendo: “lleváme a mí”; mantuve una charla con las encargadas del hogar -al cual Brian Adams presta desde hace dos años, asistencia económica- y me parecieron heroínas, unas mujeres con una capacidad de amor que no está escrito –de hecho la Directora ya ha adoptado a 9 niños que hoy son hombres, todos habían sido dejados como “material desechable” por deficiencias sicomotrices, HIV, etc. , y hoy son todos profesionales¡¡¡¡ una ídola Susana-; se nos avecinaba la Feria Judicial que comienza éste 24 de diciembre y se extiende hasta el 31 de enero y había que actuar pronto; la pareja en cuestión tiene varias empresas y contaba con un staff de abogados pero recurrieron a mí como especialista en adopción; me reuní con el dichoso “staff” de sus dichosas empresas, quienes –en forma amigable por cierto- comenzaron a opinar sobre el juicio que yo pretendía llevar adelante –derecho comercial y civil nada tienen que ver con derecho de familia, está en la tapa del libro pero bue…- y “sugirieron” un proceso con el que yo no estaba de acuerdo en absoluto, pero que satisfizo a la cara de la pareja. O como se dice en términos empresariales: “el formato pegó” y fue ese el que se presentó, pese a mi cara de no estar convencida. Lo percibieron claramente, no puedo fingir mis gestos.
El martes me llama él para preguntarme si puede pasar a hablar conmigo, obvio que le digo que si, aunque ya sabía u olía lo que me iba a decir: que seguiría el tema con su staff. Dicho y hecho. Cuando llega –sólo- apaga móviles, se estralla el cuello para un lado y para el otro, le noto tenso y nervioso y yo de lo mas pancha, eh? Me dice: “mirá, decidimos que sería mejor que siguiese fulano y sultana con el juicio porque en fin, tú no estás de acuerdo con ciertas cosas que a nosotros nos dan confianza (el proceso sugerido por los comercialistas)”. Pregunto yo: “hablás en plural o en singular?”, queda pensando y responde: “bueeeeeee, sabés que somos una pareja y lo que piensa uno…¡¡¡”. Respondo: “lo que piensa uno las Bahamas¡¡¡ vos o tu mujer pensó que era correcto, vos o tu mujer pensaron esto que me estás diciendo? o ambos? Porque me llama mucho la atención que las primeras charlas que tuvimos tú y yo donde te dí mi propuesta de cómo llevar el tema en cuestión, te pareció perfecta, y luego cuando entró a tallar tu esposa y sus abogados, surgieron diferencias”. Porque está bien que cambien de abogado así como yo puedo hacerlo de ginecólogo, pero me gusta saber los motivos, más que para “saberlos” en sí, para confirmar que soy una idiota cuando no me dejo llevar por mi intuición.
La verdad de la cuestión fue que cuando conocí a la pareja – él terminó siendo sobrino de una queridísima amiga, cosa que me enteré días después- él me resultó estupendo y ella ni ahí¡¡, me pareció seca, grosera, siemp0re como sentando cátedra en todas las materias. Fue un caso de esos que tomé pese a esa “voz interior” que me decía que no lo hiciese. Y no se trataba de un tema económico en absoluto¡¡. Esa mañana p.ej. con el caso penal que duró 5 horas, gané mas que con el mentado caso de adopción en sí que hubiese durado varios meses. El dilema se plantea cuando percibís que esa persona que está frente a vos, no es la “madre Teresa de Calcuta” que pinta ser; cuando escuchás esa vocecita que se va haciendo más fuerte a medida que mas frecuentás al otro y que te dice: “negraaaaaaaa, rajemooooo”¡¡¡¡ Es esa “mala onda” que palpás proviene del otro y pareciese sólo vos te das cuenta, pese a que todo tu entorno te diga que está todo bien y que el otro es genial. Según Merlina “El costo de no dar lugar a nuestro propio ser y permitir que prevalezcan ideas que sentimos ajenas, al punto de traicionar nuestros ideales y nuestras creencias, suele ser demasiado alto. No es más sencillo hallar las respuestas fuera de nosotros, ni seguir los pasos que las demás personas nos indican, por más bien intencionadas que sean, si no encuentran eco o aceptación en nuestro ser interno.”
Y sinceramente, me sentí no mal, sino recontra mal conmigo misma 1) porque no me escuché apenas conocí a la esposa, y no dije: “No tomo el caso, consulten con otro colega”; 2) porque terminé participando en un proceso que era el que le “vendieron” otros profesionales que no eran de mi equipo, que no era el que yo encontraba conveniente para el caso en sí. Aún ahí estuve a tiempo de abandonar y no lo hice pese a que sentía que no era lo mejor, pero para ese entonces ya sabía que estaba mi amiga de por medio; 3) porque finalmente –si bien no soy mas la abogada de la causa, tengo cómo seguir el proceso- les negaron la solicitud en la forma por ellos pedida, ante lo cual quizás debería de haberme alegrado y pensado “gan锡¡¡. Pero lo cierto es que me sentí para el traste por la niña, porque en definitiva, fue ella la única que perdió.
Creo que está bueno escuchar lo que te dicen tus amigos siempre y más cuando de cuestiones personales se trata; leer sobre un tema profesional que te interese en particular y escuchar otras opiniones; buscar asesoramiento de ser necesario respecto a cualquier materia; permitir opiniones diversas a la nuestra, pero que la decisión final del asunto sea total y absolutamente nuestra. No tenemos asegurado un resultado positivo, de seguro, pero al menos habremos sido fieles a nosotros mismos.
Habitualmente vos, ¿ te dejás llevar por tu intuición?