“Fue sin querer, no hubo intención. La excusa pudo ser…….*” cualquiera; que coincidimos ante el mismo cuadro de Carlos Páez Vilaró; que en un momento escuché tu voz dando su opinión -miré hacia los costados y estaba sólo yo a tu lado- y dejaste colgado un signo de interrogación al cual me así para dar la mía; que me pediste te tomara una foto junto a Agó y te llamé “cholulo” –aunque yo también tuve la mía-; que nos sentamos luego en la cafetería del museo de cara al mar y vos me hablaste de la “uruguayéz” malentendida que tenemos; que en parte me identifiqué cuando me explicaste que los uruguayos, bajo ese manto de amigables y nobles del que hacemos alarde y tenemos fama frente al mundo, somos bastante soberbios y no nos gusta demasiado que nuestra “sociedad intelectual” tenga mucho jet set, como si las cámaras y los flashes les fuesen a quitar profundidad de contenido a nuestros artistas y a sus obras ; que nos gustan los halagos –nadie sube a un escenario con la esperanza que no le aplaudan, o escribe un libro para que nadie lo lea- pero la estrategia “bajo perfil” pretende demostrar que no importa cuántos, sino quienes aplauden, aún cuando estos últimos no basten para que un artista pueda subsistir solamente de su obra; que llegó una visita guiada de alemanes y nos pidieron a ambos les tomásemos fotos y luego nos pidieron que posáramos para llevarse una nuestra……….. y nos divirtió la idea¡; que hasta se nos cayeron lágrimas de risa ante anécdotas de tu orilla y de la mía; que disfruté como hacía mucho no lo hacía, esa tarde juntos.
Y de pronto, vi tus ojos verdes transformándose en naranjas cuando el ocaso se instaló en ellos. No me di cuenta de lo rápido que transcurrió el tiempo.
Salimos del lugar sin promesas por cumplir, ni página de ruta coincidente, aunque yo guardaba la ínfima posibilidad de que la jornada en común, no hubiese acabado todavía. Nos despedimos en la puerta con un beso en la mejilla. Tenía mi coche mas lejos que el tuyo por lo que caminé y cuando me estaba acercando, colocaste el tuyo a mi lado y preguntaste: “vamos hasta el mar a ver nacer la luna?”. Y una vez mas, me prendió tu interrogante.
* La frase inicial entre comillas, pertenece a la canción de Ruben Blades “Sin querer queriendo”
