BIENVENIDA

viernes, 26 de diciembre de 2008

Que la vida nos lleve, pero que no nos pase


Por lo general ocurre que cuando tenemos entre 30-35 años, sabemos a ciencia cierta –o creemos saber al menos- quienes somos, donde estamos, qué queremos de la vida. Y pongo esta edad un tanto estereotipada, pues sabido es que hay personas que desde pequeñitas tienen idea de lo que anhelan ser cuando grandes. Y una que trazó un proyecto de vida, hizo modificaciones tantísimas veces, borró, volvió a hacer un nuevo proyecto y poco a poco fue armando su vida con un criterio tendiente siempre “a….aquella familia; aquella profesión; aquellos amigos; aquél trabajo," con marchas hacia atrás -como los cangrejos-un montón de veces para luego volver sobre sus pasos y dar uno un poquito más delante ¡con cuánta envidia miró –y no sé si hay envidia buena o mala a esta altura del partido, pese a que Sprite me diga ahora que no hay envidia buena- a aquellas personas que de lejos, parecían siempre avanzar, brillar, no retroceder jamás¡¡¡ Siempre les tuve muchísimo respeto pues en comparación, me sentía como debiendo materias, viéndoles siempre salvar las suyas con 10. Es decir: los hijos perfectos de padres perfectos; la profesión ideal para desarrollar el don que se poseía; sin demasiados escollos en la vida laboral para terminar siendo “profesionales-empresarios” de prestigio y dinero; una familia “perfecta”. Y así como durante mucho tiempo tuve mi fantasía en relación al “príncipe azul”, también la tuve en cuanto a estos seres “especiales”, que parecieron ser tocados por una varita mágica desde el vamos, quienes parecía que con solo pensar en lo que deseaban, sus sueños se convertían en realidad. Un día, por cuestiones de azar o de destino, comencé a transitar muy próximo a una de ellas. Poco a poco fui abordando ese mundo que siempre supuse fantástico y al verlo de cerca, contemplé lo que de lejos no veía. Una vida construída en base a fachadas, caretas. Hace un año atrás, ese ser especial, solidario, querido por todos, murió siendo muy joven aún. Y a medida que fueron pasando los meses, ocurrió como con las cáscaras de una cebolla: se fueron levantando persianas que él se había encargado muy bien de mantener bajas para que los demás “no viesen”, se comenzó a descubrir poco a poco quien fue en realidad. Y fue un precioso ser humano que vivió su vida intentando ser felíz y no lo logró, sin embargo "vendió" una imagen de felicidad plena. Huía del hogar conyugal recluyéndose en su profesión, deambulaba por la vida intentando dar calma y siendo soporte de su entorno, mientras internamente solo intentaba huir y vivir al menos, momentos de felicidad. Su muerte afectó muchísimo a todos, pero en mi caso en particular me hizo cuestionar muchas cosas¡¡¡¡ Las veces que he estado amargada porque el trabajo no salió como era de esperar; los clientes que se retrasan con sus pagos; los chicos que crecen a pasos agigantados y por momentos me resulta difícil seguirles el tren; el mundo que 2x 3 sientes se te viene encima y no encuentras el punto de apoyo. Sin embargo no puedo decir que no haya sido felíz por períodos interesantes, ni que no lo sea por momentos, ni que sueñe con volver a tenerlos. El mayor sufrimiento que nos ha dejado a todos, es el saber que fue un ser humano excepcional, que en varios aspectos de su vida fue el mejor pero en el más importante, fracasó: se olvidó de vivir y ser felíz (al decir de Borges). Es cierto que por momentos resulta difícil apostar por la vida; que existen situaciones donde ésta se presenta oscura y tenebrosa.- Pero una cosa sí es cierta: pese a las nubes que pueden ocultarlo, el sol está y por mas agobios y penas, no está bueno que perdamos la costumbre de vivir intensamente. No dejemos de desentrañar gotas de placer siempre que podamos, porque simplemente, somos aves de paso.

3 comentarios:

itxaso dijo...

Muy acertado como siempre ...a veces he sentido que la vida pasaba por mí lado y yo no estaba dentro de ella,por eso ahora procuro disfrutar cada momento y "atrapar"las cosas buenas sabiéndo disfrutarlas en tiempo presente ...porqué es dificil saber que se está siendo féliz en este momento ...siempre nos acordamos de lo felices que fuímos en otro tiempo en otro lúgar ...A sí que a ser felices ya mismo ..Muxus

vico dijo...

Me impresionó tu historia. Y por cierto me deja una gran lección para reflexionar. A veces me cuesta ser feliz. Será porque nunca creí mucho en la idealización que hacen de la felicidad. Pero siempre he estado en paz con mi conciencia que si muero hoy, siempre decidí mis cosas en base a lo que quería vivir y no en base a lo que los demás dijeran.
Estoy empezando a sacar la nariz fuera del hoyo.

Saludos, me encanta el tema de Eladia en versión Marilina :)

Zulymaruy dijo...

Mi querida Pilar¡¡ No todos los días son espectaculares, por cierto que generalmente se dan al revés: son de tanto en tanto espectaculares y la generalidad son regularotes pa´bajo, no?. Además no te ocurre que cuando estás viviendo algo que es muy bonito, o lo sientes así como bien bello en tu vida, no te lo crees? Estamos tan quemados -como repito siempre- que creo quizás que sea por ello que vivimos "flashes" de felicidad. Ya no apostamos al "y fueron felices para siempre.......". Lo que más me impresionó de éste chico que cuento, es esa eterna fachada que llevó siempre puesta que no te llevaba a ver si estaba bien, mal o mas o menos -internamente- pues su cara siempre estaba radiante para no amargar a sus mas allegados. Eso en lo personal, no puedo hacerlo. Si estoy mal te das cuenta a la legua, a la inversa que si estoy felíz¡¡¡ O sea, no tengo término medio, me conoces algo amiga y sabes que es así. Y tienes razón en cuanto a que muchas veces estamos siendo felices en realidad y mucho, y la impresión es de satisfacción, no? recién nos "percatamos" o tomamos conciencia que fuimos felices, cuando ese momento, esa historia o lo que sea terminó, se fue y nos volcamos sobre el recuerdo. En fin, somos humanos e imagino que esto debe de ser así aunque no lo queramos. Muxus para tí, hermosotaa¡¡¡ cuídate

Vicky¡¡ Yo creo -quizás errada, por cierto- que no es que nos cueste el ser felices, sino que nos cuesta reconocer que lo somos. Un poco lo que le comentaba a Itxa antes: vivimos momentos tan intensos y por lo general en períodos breves o intermitentes, que no somos plenamente concientes que estamos siendo felices. Simplemente los vivimos como "buenos momentos"; "momentos agradables", como si "el momento" fuese el actor de la película, no percibiendo que somos nosotros mismos los que actuamos, los que nos reímos, queremos, amamos, sentimos y vivimos esos momentos, ergo, estamos siendo felices. No siempre a todos nos fue estupendo en la vida, por lo general venimos con alguna que otra herida profunda encima y ello nos torna vulnerables y doblemente precavidos. No digo de quitarnos del todo las corazas, pues sé que siempre nos duele el sólo pensar en volver a sufrir, pero sí como dices, comenzar a asomar de a poco la naríz, jajajajaja me gustó esa imagen.
En cuanto a la canción de Eladia¡¡¡ sabés que quise poner la versión de ella pero no estaba en el sitio, entonces bajé la de Marilina que está preciosa también, verdad? Un besazo