BIENVENIDA

domingo, 9 de noviembre de 2008

Cosecharás tu siembra.

A menudo los hijos se nos parecen…………….., qué bonita es esa canción.De niña creo que siempre tuve claro lo que quería para mi vida: ser madre y abogada. Son esas cosas que una como que las trae incorporadas vaya a saber porqué razón. En mi familia no habían abogados, ni apellidos de raigambre por los que intuir un futuro promisorio para ejercer la profesión que sentía ya como mía. Si existían muchas tías con muchos hijos, amigas con muchas muñecas con las que compartimos muchísimas tardes de té con galletitas.Recuerdo con cuánto placer nos vestíamos de “señoras” amas de casa¡¡ Rita, Grisel, Norma y yo, éramos Susanitas en potencia desde entonces, “visitándonos” en los patios o livings de la casa de turno en la que jugábamos a las amigas que se reunián…………… a chusmear. La que tenía tacos “prestados” de su madre, ese día los sacaba a relucir a escondidas y con un zapateo chalanesco de rompe y raja; las otras, las que no conseguíamos préstamo muy a menudo, nos ingeniábamos en colocar debajo de nuestras zapatillas, piedras cuadradas muy celosamente buscadas y guardadas luego, las que iban agarradas a la zapatilla mediante piola o bandas elásticas. Claro que al chancletear al poco rato, saltaban gomas, perdíamos tacos y se nos iba la elegancia a la miércoles ¡pero qué bien que la pasábamos tejiendo ilusiones de nuestra futura vida adulta¡¡Luego crecimos, Grisel se enfermó de por vida, Norma se casó y tuvo a sus hijos al igual que yo, pero de Rita nunca más supe nada.Y cuando me llegó el turno de estrenar título antes que hijos, me sentí radiante, me sentí muy felíz. Pero nunca tanto como cuando nació Diego. Recuerdo que ese día cuando le ví ahí, tan bonito, tan principito con su pelo tan espeso, era tanto lo que lloraba yo que no podía ver bien su cara. Si tengo que marcar un momento de felicidad total en mi vida, señalo ese momento: mi ex marido y yo abrazando a Diego, quien lloraba a moco partido –quizás porque intuía el mundo al que acababa de llegar- junto a sus padres que tanto le habían deseado. Y al año y medio otro momento de felicidad idéntico se concretó con la llegada de Verónica, una piojita¡¡¡ llorona, como su madre, en eso no puedo negar que nos parecemos.Y quizás porque ni el padre ni yo quisimos que Verónica tuviese que recurrir a piedritas en sus zapatos para soñar que era mujer y madre; ni Diego tuviese que jugar con pistolas hechas con madera –aunque ya en ésta época salían mas baratas las de plástico-; quizás porque quisimos que tuviesen “todo lo que no tuvimos” de pequeños, les dimos todo y más de lo que pudimos, por momentos.Y hoy me toca ser madre de veras y no “de mentiritas”. Y hoy me toca verles crecer y no querer que sufran. Y hoy me tocan ver que muchas veces, no van por el camino que yo hubiese querido para ellos o no caminan del modo que me hubiese parecido pertinente a mí. Y no puedo culparlos demasiado ante sus exigencias, puesto que muchas veces yo misma las provoqué, yo misma les enseñé el mensaje bíblico de “pedid y se os dará”, al igual que su padre. Porque todo te parece poco cuando adoras a tus hijos, no quieres que pasen tus angustias de otrora, como cuando deseabas mucho un juguete, una ropa, un sueño y no lo podías concretar porque tus padres sencillamente, no podían satisfacerlos. Y hoy me toca llorar porque no soy la madre perfecta que fui con mis muñecas, porque por momentos me siento atrapada, sin tener respuesta a sus interrogantes y a las mías propias.Sólo quisiera que ya fuesen adultos; que ya supiese hoy, que les ha ido bien en la senda que hayan elegido finalmente; que son felices y que han aprendido en carne propia que no puedes trasladar experiencias. Que no puedes suplir vivencias. Que sólo viviendo en carne propia la herida, puedes experimentar dolor, pero no puedes impedir el desgarro.Sinceramente, hoy desearía retrotraer el tiempo y volver a la casa de Grisel con mi muñeca de goma y mis zapatillas con piedras atadas y jugar a ser mamá.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es SEÑORA MADRE,cuando nuestros hijos comienzan a volar, hay un tiempo, un momento casi imperceptible ,en donde paran todos los sonidos,todo queda en silencio,nuestro corazón de madre hasta deja de latir y es en ese preciso momento que una voz dentro nuestro nos dice "TUS HIJOS HAN CRECIDO, NO PRETENDAS QUE SEAN TUS CLONES PORQUE ELLOS SON ÚNICOS,LO HAS HECHO MUY BIEN Y DE AHORA EN MÁS SOLO LIMÍTATE A ACOMPAÑARLOS PORQUE ELLOS SENCILLAMENTE ESTÁN PONIENDO EN PRÁCTICA TODO LO QUE TU LE ENSEÑASTE CON TANTO AMOR"
Te quiero mucho.
Coloniense

Zully dijo...

Gracias, querida amiga¡¡¡ pero cómo cuesta eso, verdad? He dejado de dormir esperando que suene el celu hasta saber que ellos están bien, si se han ido por algunos días o sólamente uno. Pero es como tú decís. Y sé que aún falta un tramo por recorrer, pero qué difícil se vuelve, por momentos.
Un besazo y gracias por estar ahí. Ya iré a visitarte