Anoche salimos con mi amiga Mary. Comenzamos por el cine –no tuvimos en cuenta el pasar por la farmacia o el super antes- la peli elegida fue “Noches de tormenta” y comenzaba a las 22.25 p.m. y como siempre llegamos al filo de la navaja, con toda la sala a oscuras casi, que tenés que ir tanteando para ver si no te sentás encima de otro, pero bueee. Por suerte –confraternidad femenina- las otras dos que estaban sillón mediante, se corrieron 2 butacas mas y nos invitaron a sentarnos mas al centro para “verlo mejor”, cosa que agradecimos, quedó libre una butaca en la punta. Al rato llegan 2 mujeres más y nos piden si nos podemos correr –todas- una butaca más para dejarles sentar, cosa que hicimos como un ritual, como dignas integrantes de una cofradía.Noches de tormenta¡¡¡ habíamos visto la sinopsis de esta película con el único, el mas divino de los veteranos, el imponderable, inconmesurable, místico?, bueno, todo él es un ser de otro planeta, el Richard Gere.
La pelí trata sobre los pasos de un médico Dr. Flanner que se refugia en una pensión de un pequeño pueblo de Carolina del Norte.
Allí se encontrará con una mujer , Adrienne Willis (Diane Lane), cuya vida es un caos, quien llega a la costa de Rodanthe, para ocuparse de la hostería de una amiga por el fin de semana. Aquí espera encontrar la paz que tanto ansía para replantearse su vida y resolver los conflictos que la rodean (un marido caprichoso que le ha metido los cuernos y se ha ido con otra por 8 meses y luego regresa pidiendo que ella lo vuelva a aceptar pues se ha dado cuenta que ama a Adrienne –típico caso, no? mojan con una mas jóven y luego, cuando se dan cuenta que ya no son un TodoTerreno 4 x 4 y que no rinden como un gasolero, se les despierta el amor¡¡, sorry, mero divague de quien suscribe-; una hija adolescente que resiente cada una de las decisiones de su madre y a toda costa quiere que aquella vuelva a aceptar al padre). Casi tan pronto como Adrienne llega a Rodanthe, una gran tormenta se avecina y un pronosticado invitado: EL (Richard Gere) llega. Único huésped en la hostería, Flanner no está ahí para pasar un fin de semana de placer, sino más bien para enfrentarse con su propia crisis de conciencia (se le había muerto una paciente en plena cirugía, y su marido lo cita en su casa, en el pueblo de Rodanthe, para preguntarle si él –Flanner- recuerda el color de ojos de su esposa muerta). Ahora, con una amenazante tormenta que se avecina, los dos acudirán el uno al otro para consolarse y, en un fin de semana mágico, poner en marcha un romance que cambiará sus vidas forever¡¡¡¡¡
De cómo termina la peli no les digo nada ya que perdería toda la gracia para quienes no la han visto y desean hacerlo. Sólo les diré que en las escenas de un cuarto de la peli hacia el final, el silencio de la sala se interrumpía apenas por los sollozos y llantos a reventar de las admiradoras de Flanner. La chica que estaba al lado de Mary, sacaba Kleenex tras Kleenex y le ofrecía a su amiga, en tanto nosotras, para nada precavidas y que no pasamos por el super o farmacia antes, teníamos que conformarnos con limpiarnos con manos y mangas de las chaquetas.- Cuando salimos, me dice Mary: “se me corrió el rimel”, y yo le respondo “qué rimel?”, no le quedaba una gota¡¡¡ jajajajajaja
Después fuimos a cenar y como aquél llanto tan amargo y sentido por todo el mujererío nos había dejado un retrogusto algo asi como amargo, decidimos brindar con un “Medio y Medio”, pues nos lo merecíamos y merecemos¡¡ Luego ya algo mas alegres, comenzó el chusmerío habitual y el deseo de que se nos presente un Dr. Flanner a nuestras vidas, pero con otro final¡¡Ayyyyyyyyyyy, es una peli super romántica, pero amén de ello, el mensaje es el siguiente: viví el HOY, AQUÍ Y AHORA¡¡¡¡ El amor verdadero es aquél que hace sacar de vos lo mejor. Y no necesitás de muchas luces para darte cuenta que aquello que estás viviendo es lo mejor que te ha ocurrido en la vida así sólo le hayas “tocado”, “olido” y “compartido” tan sólo un fin de semana y luego se manejen de algún otro modo. El amor verdadero es el que te lleva a tomar las decisiones correctas. Pero también recordemos que no dominamos el futuro. Está bueno hacer proyectos, te iluminan la vida, te seducen, te atrapan y te permiten fantasear. Aunque después tan solo nos quede vivir de aquellos recuerdos de un fin de semana. Pero habrá valido la pena el saber que a partir de aquél encuentro, tu vida cambió